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El fin último es alcanzar un modelo ciudadano de salud. Concretar derechos es más que
combatir enfermedades y ganar años de vida. Además de evitar las muertes, tanto como sea
posible, hace falta darle calidad de vida a los años ganados. El sector sanitario no garantiza
esto, pero contribuye a reducir las enfermedades y sus secuelas. En otras palabras, este Pacto
busca aumentar la cantidad y calidad de vida para que los habitantes del país se realicen y
concreten sus derechos.

La construcción del sistema de salud se debería sustentar en principios y valores éticos
fundamentales, derivados de la aplicación de los principios normativos de la bioética a la
atención de la salud: a) justicia, b) beneficencia y c) autonomía.

a) El principio de justicia se basa en el derecho individual y social de los habitantes a la
atención de la salud, y por lo tanto exige que el sistema de salud se sustente en los
siguientes valores:

  • Universalidad: El sistema de salud debe asegurar la cobertura de toda la población. Esto
    implica garantizar la accesibilidad oportuna a la atención de salud con independencia de
    la condición económica, social, cultural o de salud de los habitantes. Solo mediante la
    reducción de las barreras geográficas, económicas, legales, administrativas y culturales a
    los servicios de salud puede lograrse una cobertura universal y equitativa.
  •  Solidaridad: La base financiera del sistema debe sustentarse en el aporte proporcional al
    nivel de ingresos e inversamente proporcional al estado de necesidad. Asimismo, en la
    preeminencia del interés colectivo sobre el particular, cuando ambos entran en conflicto.
  • Equidad: La distribución de los recursos y de los servicios de salud debe realizarse de
    acuerdo con las necesidades de la población, otorgando prioridad a los miembros más
    vulnerables por razones biológicas, económicas, sociales o culturales. La Argentina no
    puede continuar con un sistema de salud que en base a una cobertura universal teórica,
    registra profundas desigualdades en la cantidad y calidad de los servicios que se prestan a
    diferentes grupos de población.

b) El principio de beneficencia, entendido como el imperativo moral de hacer el bien y
también de no hacer mal (no maleficencia), exige que el sistema de salud se sustente en los
siguientes valores:

  • Calidad: La atención de la salud debe garantizar el mejoramiento constante de los
    servicios sustentados en el conocimiento científico actualizado y en procesos de calidad
    técnica probada, en base a su eficacia (capacidad para resolver el problema), eficiencia
    (con uso racional de los recursos) y efectividad (impacto real en la salud de la
    comunidad). Para ello debe promover la evaluación y acreditación de los servicios, reducir
    los efectos adversos, y procurar la satisfacción de las necesidades y expectativas de la
    población sobre la base del trato digno, respetuoso y con sensibilidad humana por parte
    del equipo de salud.
  • Integridad: Conjunción armónica y efectiva para la satisfacción de las necesidades de la
    población en términos de promoción, protección, recuperación y rehabilitación de su
    salud. Esto requiere un modelo de atención integral que asegure el cuidado de la salud
    con un enfoque holístico y ecológico, que contemple no solo la dimensión biológica, sino
    también los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la condición humana.
  • Continuidad: El cuidado de la salud debe brindarse a las personas en forma continua,
    desde antes del nacimiento hasta la muerte. De esta manera se facilita la intervención
    oportuna sobre determinantes, factores de riesgo, enfermedades y otros problemas de
    salud, así como el cuidado permanente frente a enfermedades crónicas e invalidez.

c) El principio ético de autonomía, como expresión del derecho de las personas a que se respete
su voluntad en un asunto tan importante como la vida y la salud, impone que el sistema de
salud garantice la vigencia de los siguientes valores:

  • Humanización: La atención de la salud debe considerar, comprender y respetar los
    sentimientos, modos de vida, pautas culturales, valores y creencias de las personas y las
    comunidades. La personalización en el cuidado de la salud constituye el valor básico de una
    medicina humanizada, basada en el reconocimiento del paciente como protagonista
    principal del proceso salud-enfermedad-atención-cuidado.
  • Participación: Los ciudadanos y los diversos actores sociales que componen el sistema de
    salud tienen derecho a ser protagonistas en las decisiones sobre planificación y control de
    los servicios y en el uso de los recursos, mediante espacios de participación social y
    concertación sectorial en las organizaciones e instituciones públicas de nivel nacional,
    provincial, municipal o social.
  • Responsabilidad: Los actores sociales y políticos que componen el sistema de atención de
    la salud deben asumir su responsabilidad en el cumplimiento de los principios y valores
    mencionados. La atención de la salud es un bien público, con independencia de la
    propiedad (estatal o privada) de los proveedores de servicios, y las instituciones y actores
    del sistema deben rendir cuentas y responder con transparencia ante la población por las
    acciones que se realizan.