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Hoy nos encontramos con la noticia que la reforma laboral que había sido incluida en el llamado a sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación ha sido pasada para marzo del año próximo. Y con ello se atrasa nuevamente la creación de la agencia de evaluación de tecnologías. Recordemos que el gobierno se comprometió con este proyecto al inicio de su gestión y que durante el primer año un proyecto muy deficiente presentado en el Senado por el Ministerio de Salud y mal gestionado por los senadores oficialistas generó la caída del mismo y la presentación de proyectos alternativos. Al final del año pasado la presidencia del Senado opto por archivar el proyecto.

Ante este primer fracaso la última “genialidad” para aprobar el proyecto en el Congreso fue la inclusión de la agencia en el marco de la reforma laboral como una especie de combo de beneficios para los sindicatos que administran las obras sociales y son socios de las prepagas.

De esta manera la suerte de tan importante legislación que el sistema requiere para financiar con criterios de racionalidad, equidad y evidencia médica pasa a discutirse quien sabe en qué momento y bajo qué circunstancias. La Superintendencia siempre fue una agencia cooptada por el sindicalismo, también la presidencia en la época de Cristina y ahora por el Ministerio de Trabajo. Donde hay una caja grande siempre suelen estar los más poderosos. Esto es histórico y siempre la seguridad social ha estado más vinculada a trabajo que ha salud, sin embargo durante algún breve período pensamos en la posibilidad de que estos dos subsistemas con historias paralelas podrían haber avanzado en un proceso de coordinación virtuosa camino a la construcción de la cobertura universal en salud.

El proyecto de creación de la agencia de evaluación de tecnologías sanitarias se aborda como un problema de la seguridad social y la medicina prepaga y no del sistema de salud en su conjunto. En consecuencia se lo desvincula de la cobertura estatal en cuanto a criterios de evidencia y calidad como si debieran seguir siendo dos coberturas paralelas. Una cobertura universal en salud no es solamente asegurar el acceso, sino responder al que acceder y en esta materia no puede haber un PMO para contributivos y otro para no contributivos. El PMO debe ser único porque es lo único que asegura la ciudadanía sanitaria con independencia de la aseguradora privada, social o estatal que se tenga.

La única manera de mantener criterios de equidad y justicia en la asignación de recursos es que el Estado asuma plenamente la autoridad y jurisdicción sobre la agencia de evaluación de tecnologías sanitarias evitando que la misma se convierta en otra “agencia” capturada por los financiadores y/o prestadores de servicios salud y proveedores de bienes y tecnologías. Ya tenemos amplia experiencia de esta distorsión y de las consecuencias que las mismas generan. Estamos a tiempo para cambiar y evitar distorsiones generando un proyecto nuevo consensuado con los bloques políticos como parte de la legislación que necesitamos para “articular e integrar el sistema de salud “ y poniendo en el centro la cobertura de salud de todos ciudadanos argentinos por encima de las coberturas de los trabajadores formales.

Carlos Vassallo – vassalloc@gmail.com

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2 pensamientos en “Nueva demora en la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias

  1. Alguna vez sugerí, en base a la experiencia de estar dentro de nuestro malformado sistema de salud desde hace cinco décadas, que las acciones que planteaba el actual gobierno para favorecer el acceso a los servicios de los ciudadanos más necesitados, carentes de cobertura de obras sociales, no iba a rendir fruto alguno.
    Esta opinión surge de mi convicción de que solo unificando el fondo para la salud y modificando el peso relativo de los subsectores que integran el sistema, con rectoría estatal y fuerte desarrollo del subsector público, podría lograrse equidad, eficiencia, y buen acceso a los servicios.
    Hoy el subsector público está en una situación decadente y los lineamientos generales de la pollítica de salud dependen en mayor grado de las obras sociales y el subsector privado.
    El sistema requiere un replanteo general. Pero la historia de la necesidad de no afectar la gobernabilidad, aunque haya buenas intenciones, es lo que prima.

  2. Me parece que es mas sencillo. Se dicen cosas que suenan como música para nuestros oídos. Y luego se hacen otras cosas. No le echemos la culpa a la gobernabilidad, los gobernadores o los gobiernos. La culpa de lo que pasa en salud es del Presidente, del jefe de gabinete de Ministros, y del Ministro de Salud. Yo no me hago cargo. Ya me hice cargo de lo mío, cuando fui gerente de una pre paga y no tenia a quien echarle la culpa. No me jodan. Que se hagan cargo. Abrazos . Enrique De Michele. Director. Elmedicoauditor.com

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