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Federico Tobar

PARA LA NACION

DOMINGO 12 DE FEBRERO DE 2017

-¿Por qué el embarazo adolescente configura un problema económico?

-En América latina el embarazo adolescente no intencional es un problema social, sanitario y económico. Hay 4,6 millones de madres menores de 19 años y llegarán a 5 millones al final de la década. El análisis económico puede aportar a la búsqueda de soluciones. Es un problema típico de la economía de la prevención. A menor madurez física de la madre, mayores serán los riesgos de complicaciones en la gestación y el parto para la adolescente y para su hijo. Ello involucra costos en términos de vidas y en términos de asistencia médica. Además, los embarazos adolescentes afectan las trayectorias de vida de las madres (en algunos casos también de los padres) y a sus familias y comunidades. E incluso, a todo el país. Se asocian con el abandono y el retraso escolar de las madres y con una inserción laboral precaria y menos calificada. Además, implican mayores gastos asistenciales para el Estado y una pérdida de impuestos y contribuciones. Por ejemplo, el costo de oportunidad que involucra esa pérdida de ingresos a lo largo de la vida de las madres precoces representa una pérdida del orden del 12% del PBI en Paraguay y del 10% en Brasil.

-¿Cómo puede contribuirla economía de la salud?

-El tema no ha sido asumido como un objetivo por los gobiernos de la región. Al haber causas y consecuencias múltiples, se requieren respuestas articuladas desde diferentes ministerios. Al traducir en costos económicos las consecuencias del embarazo adolescente y los beneficios de las soluciones, la economía de la salud puede ayudar a sensibilizar a las autoridades y construir voluntad política para una respuesta coordinada.

-¿Se han calculado esos costos y beneficios?

-Las soluciones efectivas al problema del embarazo adolescente incluyen promover el acceso a la información y a la educación adecuada en temas de sexualidad, y garantizar consejería y servicios de salud amigables y de calidad, además de promover el acceso a los métodos anticonceptivos modernos. Por cada dólar invertido en proveer anticonceptivos a mujeres de 14 a 19 años se obtienen ahorros de US$ 17,23. En 2016, 6 millones de mujeres de 15 a 19 años usaron anticonceptivos modernos en América latina y el Caribe. Ello implicó un costo promedio de US$ 20 por cada una y generó un ahorro de unos US$ 345 dólares. En la región, 3,4 millones de adolescentes dicen querer usar métodos anticonceptivos para postergar el embarazo y prevenir infecciones y no acceden a ellos. Garantizarles acceso costaría US$ 77 millones al año (unos US$ 21 por joven). Dividido por toda la población son sólo 20 centavos que darían beneficios del orden de los US$ 1326 millones.

El autor es asesor Regional del Fondode Población de Naciones Unidas para América latina y el Caribe

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