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En la actualidad disponemos de un gran número de tecnologías sanitarias dirigidas a mejorar la salud. De igual manera, las necesidades y demandas de los ciudadanos y profesionales van aumentando en forma progresiva. Como consecuencia de ambos hechos la presión que existe para asegurar que los recursos disponibles den respuesta en manera eficiente a las prioridades entre las diferentes alternativas identificadas es mayor. Las instituciones de salud y gobiernos de todo el mundo necesitan información basada en la evidencia acerca de las intervenciones para alcanzar eficazmente los objetivos de salud de la población.

 

Se consideran tres componentes para garantizar la introducción y la utilización adecuada de tecnología sanitaria. El primero que tiene que ver con la reglamentación, que se ocupa de la seguridad y eficacia, el segundo la gestión, que se ocupa de la adquisición y el mantenimiento de la tecnología durante todo su ciclo de vida y por último el proceso sistemático de valoración de las propiedades, los efectos y/o los impactos de la tecnología, acción conocida como evaluación de tecnología sanitaria, siendo su finalidad principal  servir de apoyo a la formulación de políticas relativas a las tecnologías en salud y, así, favorecer la adopción de nuevas tecnologías costo efectivo y evitar aquellas que tiene un dudoso valor para el sistema sanitario.

 

Las agencias de evaluación de tecnología sanitaria (AETS) comenzaron en los años setenta en Estados Unidos cuando el Comité de Trabajo y Bienestar Social invito a la recién fundada Oficina de Evaluación de Tecnología a realizar un estudio de las justificaciones necesarias para la adopción de tecnologías y procedimientos nuevos y costosos. Desde ese momento los conceptos de tecnología sanitaria y AETS se han desarrollado ampliamente por todo el mundo. Este crecimiento ha ido en paralelo al desarrollo de diversos centros de medicina basada en la evidencia o similares, como la Colaboración Cochrane Internacional, los cuales han contribuido a disponer de fuentes de información de calidad.

 

Un largo recorrido han tenido las AETS, inclusive en nuestro país, llevando a todos a reflexionar sobre la importancia potencial de las estas agencias y las dificultades que tienen para dar respuesta a las necesidades reales de los profesionales. A continuación me centrare sobre los aspectos más importantes sobre lo que se debate en la actualidad:

 

  • Transferencia del conocimiento. El producto que deriva de la evidencia científica o de la evaluación de tecnología sanitaria no siempre es utilizado por las diferentes personas que toman decisiones, ya sean clínicos, administradores de salud o políticos. En gran parte este problema radica en que los responsables en la generación del conocimiento y los usuarios pertenecen a grupos, realidades y culturas diferentes. En busca de soluciones se han realizado esfuerzos para establecer redes que permitan un intercambio efectivo del conocimiento y del aprendizaje mutuo entre los diferentes actores del sistema (universidades, hospitales, atención primaria, centros de investigación empresas y/o políticos).

 

  • La interacción entre las AETS, las empresas y los servicios de salud. El objetivo del sistema es sin lugar a dudas aumentar la calidad de vida de las personas, es por ello, que todos los actores deben estrechar su colaboración y conseguir el mejor uso de los recursos disponibles. Esta activa interacción facilita que los fabricantes inviertan y desarrollen más recursos en los productos que van a ser más beneficiosos para los sistemas de salud. A su vez, los servicios de salud pueden maximizar el valor de los recursos y direccionar las estrategias de inversión de las industrias hacia las necesidades de la población.

 

  • La integración del paciente con sus preferencias. Existe un esfuerzo para incorporar la perspectiva del paciente y, que ellos se involucren en todo el proceso.

 

  • Manejo de las tensiones entre la evidencia científica y las decisiones políticas. Un ejemplo, no existen dudas médicas sobre los perjuicios que estamos expuestos al humo de un fumador, un 30 % de riesgo de tener cáncer de pulmón y un similar porcentaje de sufrir enfermedades coronarias. La realidad es que poca gente deja de fumar en un lugar público por este antecedente, a pesar de tener una legislación vigente sobre prohibición de fumar en lugares públicos, esta no siempre se apoya en acciones concretas.

 

  • La capacitación de las personas que evalúan tecnologías. La importancia y la calidad de los informes de las AETS aumentan cuando, no solo están en relación con el valor de implementar una determinada tecnología, y la definición para quien es útil, sino también cuando los evaluadores conocen en profundidad el mecanismo de funcionamiento de la tecnología que evalúan. Teniendo en cuenta estos aspectos consideramos que la formación del evaluador debería ser diferente. Podemos considerar que la capacidad de este evaluador sería mayor si fuera capaz de llevar a cabo además, una evaluación económica y conocer el contexto donde se va  aplicar esa tecnología, el  resultado final sería un informe más relevante y más efectivo. Tener en claro estos aspectos nos permitirá reflexionar sobre las habilidades y conocimientos que deban tener las personas especialmente formadas como evaluadores de la AETS.

 

  • El manejo de los conflictos de intereses. En la mayor parte de los informes que generaran las AETS participan un número importante de proveedores y a veces, o siempre, no están exentos de conflictos de intereses.

 

  • La evaluación de la AETS. Los diferentes procesos deberían ser evaluados en forma sistemática con la intención de ayudar a conseguir sus propios fines. Se debería considerar la posibilidad de hacer públicos los resultados de la AETS.

 

  • Colaboración con otras AETS. Desde una perspectiva general es conveniente el trabajo coordinado de diferentes agencias que ayude a compartir el trabajo. Esto redundaría en una mayor credibilidad científica, relevancia y utilidad, una manera de un mayor uso e impacto de las tecnologías evaluadas. En la actualidad existen muchas organizaciones y profesionales internacionales dispuestos a colaborar con países como la Argentina en el fomento de la evaluación de tecnología sanitaria para reforzar los sistemas de salud.

 

  • Análisis de variables económicas. A menudo, pero no siempre, la evaluación de tecnología comprende un análisis económico, que puede incluir un análisis de costos y beneficios, un análisis de la utilidad en función de los costos, un análisis de minimización de los costos y un análisis de la repercusión del presupuesto, entre otros tipo de evaluaciones económicas. Para ello, el método a utilizar debe ser el adecuado para que la información obtenida resulte útil en el proceso de toma de decisiones. Los años de vida ajustados en función de la calidad y los años de vida ajustados en función de la discapacidad, tal como se utilizan en los análisis de utilidad en función de los costos, suelen considerarse parámetros esenciales de la evaluación tecnológica, sin embargo, en muchas circunstancias la repercusión presupuestaria es mucho más importante y útil para las entidades decisorias.

 

Debemos considerar que el contexto nacional, ya sea la Argentina u otra nación del mundo desarrollado o en vías de desarrollo, desempeña un papel importante en la conformación de las condiciones generales para la formulación de políticas basada en pruebas científicas. Por ejemplo, puede haber diferentes entornos políticos, desde una sociedad cerrada y corrupta hasta una abierta, responsable y transparente. Los sistemas políticos y sociales influyen en el uso de los datos, al igual que factores como el momento de difusión de las pruebas científicas y la disponibilidad de recursos, los valores, las creencias y la ideología. Muchos países, probablemente Argentina entre ellos, se consideran países atrapados en un círculo vicioso, en los que las pruebas científicas son débiles y los responsables de la formulación de políticas hacen poco uso de ellas. Al no basarse la formulación de políticas en datos científicos, se adoptan decisiones normativas erróneas con resultados deficientes en materia de desarrollo. En estos casos, es necesario adoptar medidas que aumenten simultáneamente la demanda y la oferta de información científica, y que además mejoren el dialogo entre los productores y los usuarios de tal información. Sin lugar a dudas, la introducción de la evaluación tecnología sanitaria en un sistema de salud puede cambiar, con el tiempo, la dinámica de la adopción de decisiones.  Por último, consideramos que la evaluación de tecnología sanitaria debería ser considerada una parte esencial de todo sistema de salud que busque un enfoque transparente y responsable de las decisiones que se tomen y que éstas estén al alcance de toda la población.

Dr. Ricardo Mastai

Jefe Unidad de Trasplante

Hospital Alemán

Buenos Aires

Argentina

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