39 pensamientos en “Jornada debate: ¿Es necesario pensar en una nueva ley de salud?

  1. Ley SI porque: Argentina es el único país de la región que no dispone de una ley marco que diga que tiene que hacer cada jusrisdicción y actor en salud.

    Ley NO porque: Durante los últimos quince años las leyes de salud generaron más problemas que soluciones. No tuvieron debate, no pudieron ser reglamentadas y solo reflejaron una enorme hipocresía legislativa.

    En conclusión: Una ley Marco para el sistema de salud sólo sería un avance si surge de un previo debate político y técnico respecto a qué modelo de salud queremos alcanzar los argentinos.

    • La necesidad de una ley Marco es absolutamente necesaria a mi modo de ver, pero con una meta clara de lo que queremos, desde el punto de vista de la salud y como un modelo único, que atraviese los tiempos políticos de esta Argentina “pendular”, una verdadera política de salud, con la participación de todos los actores y también al final el compromiso de todos de defenderla y respetarla, dejando una huella clara donde “calce” la realidad de cada rincón de nuestra, aún inequitativa Argentina. Estoy absolutamente convencido que existen hombres y mujeres con la capacidad, sabiduría e inteligencia para hacerlo. Haber conocido a personas como Federico Tobar, Carlos Vasallo, el Contador Roberto Mazal, en el marco de la Escuela de Gestión en la Provincia de Misiones me genera esperanzas fundadas de un futuro mejor.

  2. Comparto plenamente la opinión de Federico Tobar. Quisiera agregar algunos comentarios.
    Creo que si bien una ley de Salud, pondría en orden a los diferentes actores y esto repercutiría en una mayor articulación del sistema, se deberían fijar pautas concretas para que esto ocurra y que ellas sean bien reglamentadas y cumplidas.
    Me pregunto si el consenso es o no viable, debido a los ya conocidos intereses de cada integrante del sector . A mi criterio el debate debería realizarSse con la finalidad de integrar la Legislación a fin de darle mayor practicidad y que la Ley de Salud no se convierta en una mera expresión de voluntades. Sería bueno, que cada actor cediera algún espacio en pro de la totalidad del sistema. Para ello, además del tema de la financiación debería tenerse en cuenta la posibilidad de una real integración de los actores, contemplando la posible sustitución de los mismos en algunos casos, lo cual lograría mayor equidad, pondría una cuota de mayor responsabilidad ante omisiones nivelando a los diferentes sectores en la prestación de los servicios. También considero importante incluir un PMO con alcance universal ,u otra figura equivalente.
    Es posible fijar reglas claras que partan de decisiones políticas “independientes”, siempre y cuando dejemos de pensar en cada sector en particular, y consideremos que en cierta forma la falta de integración afecta a todo el sistema. En ese sentido la Ley de Salud sería el primer paso para lograrlo. .

  3. Creo que es necesaria una Ley de Salud, que sea el resultado de la discusión e intercambio de posiciones de todos los sectores involucrados en el tema.Un problema es que al ser un sistema federal, cada provincia puede o no aceptarla. Otro tema es la permanencia en el tiempo, que cada administración no cambie el sistema de acuerdo a su ideología, hay defensores a ultranza del sistema publico, otros del sistema privado ,otros de una articulación entre ambos.Pero evidentemente, en algún momento hay que empezar

  4. Federico: Es necesario una ley, pero es el momento ??? Exacto como usted es un gran estudioso del tema hay que debatir lo político y el financiamiento. En un cuasi todo de acuerdo contigo.

  5. Ya se han sancionado leyes como la de obras social y la del Seguro Nacional de Salud y no resolvieron nada.

  6. Opino que las leyes anteriores reflejaron nuestra incapacidad para mirar al sistema en su conjunto. Cuando se sancionó la Ley 23661 los gremios no tuvieron una visión de largo plazo y antepusieron sus intereses corporativos inmediatos. Luego la desregulación de Menem y Cavallo los hizo competir con las prepagas y tuvieron que pagar un costo mucho mayor.
    En forma más reciente, cuando el gobierno impulsó una ley de prepagas absolutamente carente de cualquier contenido sanitario, las prepagas apostaron a que la ley no salía en lugar de a ampliar el debate.
    Estamos como en aquel poema de Niemoller. “Primero vinieron a por los comunistas, Y yo no hablé porque no era comunista.
    Después vinieron a por los judíos, Y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron a por los católicos, Y yo no hablé porque era protestante. Después vinieron a por mí, Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí”.

  7. No es un dilema el que plantea Federico pues ambas líneas son compatibles y quizás haya que abordarlas, si bien en tiempos y oportunidades distintas.
    Así puede iniciarse el camino que se hace “al andar”. El principio es la mitad del todo. Creo que hay cuestiones que podrían tener tratamiento sin esperar a una ley que sólo por la discusión y la aprobación corre el riesgo de otras leyes. Así por ejemplo:a)los hospitales deberían ser eficientes;b)hay que contar con más recursos en enfermería;c) hay que resolver el tema de prácticas médicas críticas y oligopólicas;hay que controlar las fallas de mercado;d) hay que encarar una estrategia para recomponer la cultura de la solidaridad,e) habría que respetar el espíritu de las leyes del Seguro;f)el sistema y los hospitales hay que organizarlos para dar respuesta a las demandas de las patologías que acuden a cada uno de ellos;g) hay que desactivar la discusión sobre la propiedad de los efectores, todos son proveedores;h) hay que regular el mercado de medicamentos así como mejorar la accesibilidad a la tecnología;i)las unidades asistenciales deben ser responsables de una población asignada;j)el sistema de salud no debe ser dependiente de otras políticas;k) los OSP son una oportunidad inteligente.
    Habría otras cuestiones a considerar.

  8. Armando Reale, además de sabio es práctico y quiere resolver los problemas directamente, Todas las lineas de intevención que plantea son, a mi juicio, relevantes y concuerdo que pueden comenzar a ser resueltas sin requerir una ley. Además, siguiendo a Antonio Camerano podríamos clasificar el listado de Armando Reale en diferentes problemáticas: modelo de financiación, modelo de atención, modelo de gestión (o otra clasificación).
    Pero entonces me vuelvo preguntar: ¿Hace falta una ley?

  9. Personalmente encargaría en primera instancia un Digesto de todas las leyes nacionales y, provinciales e incluso decretos que regulan el sector para saber donde estamos parados. Nos llevaríamos grandes sorpresas de regulaciones contradictorias, duplicaciones, normas que no se cumplen, etc. A partir de esto iniciaría un período de búsqueda de consensos fundamentalmente con las provincias en primera instancia y con la seguridad social en segunda instancia porque de nada servirá una ley a la que no adhieran las provincias o a la que se revelen políticamente las OOSS. Propondría una ley que establezca derechos y responsabilidades de todos, nuevas formas de relación entre la nación y las provincias, nuevos mecanismos de financiamiento para el sector público y que avance a un Estado Responsable en Salud que cambie el paradigma actual del modelo de financiamiento, aseguramiento y atención. Deberíamos acordar también que las nuevas terapéuticas o problemas a ser financiados deberán realizarse por decretos previo evaluación costo/beneficio u otras formas de evaluar tecnologías. En fin una Ley marco que establezca nuevas reglas de juego. El consenso es mas importante que la Ley en sí misma. La idea de un Pacto en Salud, con todas las provincias y principales actores debería ser la base para una ley

  10. Creo que lo que hace falta es un acuerdo entre los actores que conforman el sistema sobre la visión de sistema que se quiere alcanzar en el mediano/largo plazo. Es viable? Es un accionar que dista un poco de la actitud corporativista que asumen muchos actores del sistema, en tanto deberían ceder parte en el presente por mejoras en el futuro, y hasta ahora no han mostrado ser tan pacientes o que su análisis estratégico supere el corto plazo. Otro tema no menor es el ámbito donde debería conformarse este acuerdo: es el COFESA, el Congreso de la Nación, como participarían otros sectores como las OSN, la medicina prepaga, etc. Y recién ahí me preguntaría si este acuerdo requiere un marco legal que lo selle.

  11. Cre que hace falta una Una ley Marco para el sistema de salud , pero que surja realmente luego de un debate real , teniendo en cuenta las necesidaes y como satisfacerlas para que se cumpla.

  12. La ley sería lo adecuado si ,como otras que se han producido últimamente (entre ellas la de Salud Mental), su mismo desarrollo produce y promueve un debate, y pone en escena para la sociedad el problema. Por buena que sea en los papeles, si sale del gabinete legislativo o de la cabeza de los técnicos no creo que llegue a otro lugar que los intentos anteriores de integrar el sistema de salud de alguna manera. Hay que recordar que hubo muchos, algunos propuestos por gobiernos democráticos ( SNIS, Seguro Nacional de Salud) y otros tratados de ejecutar por dictaduras. Ambos fracasaron siempre de manera parcial dejando huellas arqueológicas en un sistema altamente fragmentado y segmentado. Ni siquiera la reforma de los 90 , que trató de “ordenar” el sistema sometiéndolo totalmente a las leyes de mercado como objetivo último, pudo llegar a ejecutarse totalmente.
    Se trata de pensar estratégicamente, el problema es el carácter fuertemente corporativo de los actores del sistema y la ausencia de voz de otros actores como los usuarios.
    Por lo que veo, cuando convocás a esta conversación ya estás tratando de intervenir en esa dirección.

  13. De acuerdo. Pero un debate amplio que implique el respeto constitucional del rol de las provincias en salud, la implantación y financiación de un nuevo modelo de APS, la separación entre financiación y provisión con armado de redes integradas y complementarias público privadas y como des fragmentar el sistema en un contexto político, social y económico a futuro cada vez más complejo. Y no olvidemos que la 23661 esta vigente y no ha servido para nada porque ni siquiera se reglamentó. O vamos a un sistema más integrado o nos desintegramos. La técnica sin la política es manca, pero la política sin la técnica es ciega. Y además, el tiempo de lo público solo ya paso. Lo privado es una realidad y como tal hay que asumirlo. Si no integramos la concepción del sistema menos vamos a integrar su funcionamiento. El consenso necesario primero es político y después técnico, no al revés.

  14. Es fundamental tener una ley de Salud , esto requerirá un gran esfuerzo de consenso, pero es imprescindible lograr una rectoría del sistema sanitario en su conjunto. En ella el capítulo RRHH es clave y requiere un tratamiento urgente!!!

  15. Tal vez debieramos comenzar separando la paja del trigo. por un lado aquello que se podría hacer sin ley. Por otro aquello que si o si requiere de una Ley nacional. De los items que lista Armando Reale en mi opinión el más importante (que de por si solo merecería una ley porque sería una profunda reforma de salud) es construir unidades asistenciales responsables por una población asignada. Yo llamo a eso “responsabilidad nominada” pero creo que todos nos referimos a lo mismo.

  16. Mas de la mitad de los argentinos tienen esa “responsabilidad nominada” (todos los que tienen cobertura de obra social y/o prepaga). No veo que eso sea ninguna “profunda reforma de salud”.

  17. Aldo Neri dice:
    21 agosto, 2013 a las 19.06
    Por lo que varios opinaron está claro que con buena ley sin voluntad política no pasa nada, porque la sola ley no la construye. Son frecuentes las leyes “ideales” del Congreso. Está también claro que una buena ley ayuda a la voluntad política. Ergo: hay que construir la voluntad política como primer paso. Esto no lo puede construir un acuerdo corporativo, no porque sean malos los integrantes, sino por que tienen intereses frecuentemente contrapuestos al interés general y entre si. El acuerdo inicial (con consulta a actores sectoriales) parece debería ser del sistema político, en un país federalista (al menos formalmente): un acuerdo federal. Si existe, el paso a una ley es fácil y lo consolida todo. Parece difícil hoy en Argentina. Por eso mismo hay que impulsarlo.

  18. Ley de salud o del sistema de salud. Pensar en una ley de salud propone un proceso reflexivo, inclusivo de análisis de estudio comparativo, de antecedentes de vigencias y alcances . Es una.Instancia fundacional. Lleva implícito un proceso de reforma, de integración e integralidad . Que debe ser abordado con profesionalismo, trabajo, mandato y poder. Comenzaría por una ley de salud publica. Que consolidé sistema de, redes de servicios , sistemas locales de salud, seguro público y agencia de calidad y tecnología, para regular tecnologías tutela da, financiamiento,cobertura y modelo prestador . Instalando un seguro público con nominalizacion y universalizacion de cobertura preservando los sistemas de seguridad social y presagos para una etapa de los próximo os años. Que evité la resistencia más potente a la transformación. Completando esa ley de salud con la cobertura universal de las patologías de alto costo

  19. mas que una ley estimo que lo primero seria tener o fijar políticas de salud, que es lo que historicamente nos ha faltado, siempre hemos parchado las consecuencias y hemos discutido sobre como podiamos programar algo mejor para el año que viene o para el período que nos toca tomar decisiones. La gran falta es de definicion de política. Se sigue haciendo lo mismo de siempre y no se propone un sistema sustentable y permanente, que es lo que deberíamos discutir. Como los intereses sectoriales a nivel nacional son tan enormes, y somos un pais federal donde las provincias no han delegado esa responsabilidad, creo que a partir de ellas se podría intentar la creacion de un modelo de atencion médica integrado, instituyendo la “obra social” para todos los habitantes que no tienen cobertura de la S:S.para igualarlos a los que sí lo tienen, (igualdad y equidad), y que puedan utilizar todos los servicios de todos los actores. Podria ser un comienzo para llevar a la unificacion de los aportes en una sola unidad finaciera de la SS.

  20. Una Ley sin consensos plurales, sinceros , donde se debata no solo la aplicación del derecho , los deberes y obligaciones sino los proceso de formación de recursos profesionales cuya cultura sea una tendencia solidaria como dice el Dr. Reale y se encuadre en parámetros éticos de ejecución dentro de un marco de Políticas educativas,
    No es posible de ser llevada adelante como pasa en la actualidad.
    Tampoco es posible si solo se sientan 4 referentes y no es multisectorial. Todos conocemos el funcionamiento corporativo que en innumerables situaciones impiden la normal prestación sanitaria. Llámense publico, privado o de obra social. Algunos más visibles que otros.
    Si la Ley convoca a discusión para cumplir aquello que todos sabemos debe ser hecho seria bueno tomarla como punto de reflexión. El derecho a la salud es un derecho consagrado en la Constitución nacional, el tema es el como se consagra. Asumo la discusión política-técnica que estamos en deuda con ese derecho. Mucha voluntad política sin técnicos ni ejecutores adecuados, es una vacío . Pocos técnicos formados no alcanzan.
    Los datos estadísticos no están completos, hay esfuerzos pero el hay sectores que no aportan al conjunto de la salud publica, sera porque viven en otro país.
    Es complejo trabajar sobre bases endebles.
    El presente rompecabezas implica a los recursos humanos enfermeros. Si se observa las innumerables condiciones de formación: con la Ley de ejercicio, con secundario, sin secundario, convalidando primario, sin ingreso/con ingreso podrán ver porque una Ley no es garantía, solo enmarca.
    Podrán ver ademas que sin ideología tampoco se puede gobernar el sistema. A la necesidad de discusión agregaría… ampliada.
    A la necesidad o no de una Ley marco agregarla cumplimiento de las innumerables leyes parciales que ya existen y no se cumplen
    A la necesidad de administración, organización, planificación y gestión del sistema le faltan recursos genuinos, que lo hagan posible.
    En el mientras tanto la gente espera. Supone que nosotros tenemos un horizonte claro……………

  21. Alicia Apreda
    Que se puede agregar a tan autorizadas opiniones. Solo intenciones y pensamientos que hacen desear una disminución de las debilidades y un fortalecimiento del sistema.Pienso que no solo es posible sino necesario una regulación del sistema de salud. El sostenimiento financiero, la contención del gasto,su planificación y mejoramiento farmacéutico son entre otros muchos objetivos de alerta.Como se ha expresado la participación de los distintos sectores sindicatos, Obras Sociales, presagos y demás comprometidos son de ineludible presencia y audición.Centrar esfuerzos en las distintas realidades regionales, envejecimiento, baja natalidad,pobreza, modernización informática y selección de recursos altamente formados.La mayoría de los países desarrollados en especial en Europa han establecido un calendario de trabajo en procura del ordenamiento de los subsistemas teniendo en cuenta las características comunitarias, sin olvidarl categorización por standares , la infraestructura técnica y demás resortes de garantía de una cobertura integral y universal.

  22. Concuerdo con Federico en la necesidad de una ley marco para la salud. Además, creo que es necesario “pensar” la legislación sanitaria (toda) que queremos. El sistema legislativo sanitario federal argentino es anacrónico. Concuerdo con Adolfo Sánchez de León en la necesidad de construir un digesto sanitario federal que revele el estado de arte de la legislación argentina (la que en su conjunto fue creada conforme a valores y a un contexto socio cultural que la sociedad ha dejado atrás). Es necesaria una Ley Federal de Salud (LFS) acorde al momento epocal que atravesamos: más inclusión, más igualdad, más diversidad. Por ello es fundamental (más allá del modelo de atención, gestión y financiación; esto es, de la estructura organizacional de la ley), pensar la filosofía que debe sustentar la LFS; filosofía que debe ser expresada de manera explicita en la LFS y que (sostengo) es la que emana del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (Con Jerarquía Constitucional, Art. 75, Inc. 22 CN).

  23. Con ánimo de sintetizar lo que hemos avanzado en la discusión me atrevería a destacar:
    1) Lo primero es consensuar prioridades que pueden o no ser abordadas desde una Ley.
    2) Entre esas prioridades, quienes han participado en el debate hasta ahora, han destacado la revisión del modelo de gestión de los servicios públicos, la definición de un modelo de atención común a todos los subsectores que parta de la resposnabilidad nominada (servicios con población a cargo) y continue marcando el camino para el funcionamiento en red.
    3) Además, debería ser el espíritu de la ley el lograr reducir desigualdades en acceso cobertura y financiación entre poblaciones (según subsector de cobertura y según jurisdicción).
    Se han mencionado otras propuestas para ser abordadas como prioritarias: Recursos Humanos (Ana Esperanza), Enfermedades de alto costo (Carlos Diaz), regulación de medicamentos (Armando Reale). Creo que todas ellas merecerían que abramos un debate específico.

  24. Soy de la idea que debe dictarse una Ley Federal de Salud (LFS). El derecho a la salud ya esta reconocido como un derecho humano. La salud en el país federal merece un marco legal que la organice conforme los actuales parámetros culturales, jurídicos, científicos y filosóficos. Comparto con Adolfo Sánchez de León que debería construirse un digesto federal de la legislación sanitaria. El sistema legislativo sanitario federal (en su mayor parte), es anacrónico; descontextualizado con el presente momento cultural y jurídico. En el Siglo XX se regulaba en salud constituyendo a la persona en los bordes de la norma; en el presente, la persona humana es el centro de las normas sanitarias. Por ello, la LFS que se dicte (más allá de la estructura que verse sobre atención, gestión y financiamiento, entre otros aspectos), debe tener como fundamento el Derecho Internacional de los DDHH; la persona humana debe ser el núcleo de la norma; los otros ítems deben regularse acorde esa filosofía.

  25. La salud entendida con una concepción abarcatiba que implica lo social,.cultural,,biológico,psicológico, económico en relación a la calidad de vida precisa de que exista un marco normativo a través de una Ley Nacional de Salud y leyes Provinciales.El liderazgo de los Ministerios de Salud,la colocación de salud en la agenda política, el nivel de capacitación y asesoramiento de los legisladores para dar el debate, son materias pendientes a mejorar que con la Ley y un observatorio de salud ,que deberá aportar información de calidad que ayude a la gestión y toma de decisiones estratégicas de los sistemas públicos y privados. Implica que la ley debe contemplar la integración público privada, la formación, capacitación y distribución del recurso humano, en especial los críticos, la necesidad de recupero de los gastos del estado donde existan terceros responsables, en forma perentoria para evitar el subsidio cruzado y el desfinanciamiento, la regulación del medicamento.Hay que tener una fuerte decisión política, recurso tecnico hay, EL ACUERDO FEDERAL, como dice el Dr Aldo Neri es prioritario, sino todo lo que se opine es anecdótico..Hay que sumar voluntades para que la salud sea motor del desarrollo y garante de la equidad y solidaridad social,insertado el ciudadano en su comunidad como eje del sistema de salud, a través de una unidad asistencial con nominalización y en redes de complejidad creciente, pero evitando y controlando el que uno hace como que presta y otro como que paga

  26. Con establecer condiciones dignas para la formación y el ejercicio de la medicina, sería un gran avance para la salud pública y quizás suficiente.

  27. Si es necesario una Ley Marco de Salud
    Considero oportuno generar un debate previo entre actores del supuesto Sistema de Salud (Publico_ Nac, Prov y Muni, Privado, OOSS Nac y Prov, Universidades)
    algo cercano al Presupuesto Participativo de Brasil
    luego empezar en lo legislativo. coincido con el Digesto previo.
    x supuesto después de Octubre.

  28. Susana Belmartino
    23 de agosto de 2013

    Agradezcco la invitación a participar.
    En primer lugar adhiero a la posición de Federico cuando señala que una ley debe ser antecedida por un debate político. Creo que a una ley hay que llegar. ¿Cómo? Esa es la pregunta.
    Creo que en el debate previo hay muchas sugerencias a tener en cuenta. Pero también, sin ánimo de personalizar, en tren de debatir cuestiono los múltiples “hay que” ó “se debería”. Mi sencilla propuesta es que nos concentremos en el “cómo”.

    Sólo para abrir algún camino posible, podríamos precisar qué nos parece necesario cambiar, tratando de formular un diagnóstico propositivo.
    Por ejemplo:
    1) ¿Es posible imaginar alguna forma de gestión que atenúe la inequidad interna del sistema de obras sociales? Estoy intentando recuperar el proceso de preparación de la reforma Obama y he encontrado algunas sugerencias que podrían ser útiles.
    2) En procura de un debate político, ¿no deberíamos preguntarnos por que la igualdad en salud ha dejado de ser un cuestión relevante para la sociedad y el estado en Argentina? Para confirmar este aserto basta considerar la campaña electoral. La cuestión del sistema de servicios dejó de formar parte del listado de propuestas, salvo en alguna interesante participación a la que me referiré más adelante. Sobre esto he escrito bastante. Aunque todavía no he llegado a las propuestas.
    3) Vilma Ripoll, candidata de una agrupación que yo no votaría, me dejó en los días previos a las PASO, un anhelo a poder votar en Baires para darle mi apoyo. En el programa de Lanata abordó un listado de inconsistencias en la utilización de flamantes y bien equipados hospitales públicos en el conurbano bonaerense. ¿Alguien está investigando ese tema? Si eso se verifica, en mi opinión, habría que publicitar alguna denuncia.

  29. . Creo firmemente que hoy por hoy no es imprescindible el dictado de ninguna Ley Nacional de Salud para enmendar los errores que pueda tener nuestro sistema de salud. Más aún, descreo de la conveniencia de proceder a discutirla ahora porque ello quitará energía y talento para realizar otras tareas que se me ocurren prioritarias.

    Arrimo tres razones para sostener esa postura:
    La primera, como se ha repetido con frecuencia, es que las provincias no delegaron en la Nación funciones de salud al tiempo del dictado de la Constitución Nacional y, por tanto, las han retenido. Luego, una Ley Nacional nacería con su ámbito de aplicación por lo menos discutido, si no aplicable solo en Capital Federal.
    La segunda es que la Argentina no carece sino que, por el contrario, sobreabunda de leyes, reglamentaciones y decretos que se cumplen poco y nada. Por ejemplo, un abogado ingenioso recordó la existencia, dormida pero sin derogar, de la Ley 17.102 y sobre ella se constituyó el actual Hospital Garrahan. Para qué, entonces, una norma jurídica más.
    Una experiencia personal. Al hacerme cargo del INOS en diciembre de 1983, vueltos a la democracia, la ley vigente en materia de obras sociales era la 22.269, aprobada durante la dictadura y, además, mala de solemnidad. No recuerdo haber tenido dificultad alguna por esa causa para desempeñar la conducción del INOS. Se optó por soslayar las prescripciones inaplicables y, en cambio, se aprovecharon otras con sentido para ser reglamentadas, sin detener por eso la marcha del organismo.

    Para la adecuada instrumentación de una ley que considere el tan reclamado pero incumplido federalismo, el país necesita primero un Pacto de Salud que establezca las atribuciones y responsabilidades de la Nación y de las Provincias respecto de las Funciones Esenciales de Salud Pública (FESP). Nuestro país reconoció, en el Preámbulo de su Constitución, el valor de los pactos preexistentes; hoy el tema sería establecer un pacto prospectivo referido a las cuestiones sanitarias, no determinadas explícitamente hasta el presente. A posteriori, el Congreso podrá sancionar la Ley que mejor contemple las prescripciones de ese pacto.
    Mientras tanto, vivamos felices en la paradójica anarquía que se deriva de la copiosa legislación sanitaria “que supimos conseguir”.
    jorge Mera

  30. Sin duda el modelo ideal para implementar una Política Nacional de Salud, sería partir de una Ley Marco, de la que deriven otros instrumentos jurídicos, que precisen aspectos más detallados, reglamenten la Ley y consoliden el desempeño operativo del Sistema. Sin embargo, la experiencia Argentina proviene de una tradición de falta de respeto institucional a las decisiones parlamentarias. Esto ocurrió en las dos principales experiencias de Leyes Marco: la del SNIS en 1974 y la del SNSS entre 1985 y 1988. En ambos casos el trámite parlamentario terminó amputando aspectos sustanciales del espíritu del proyecto original. En la década del 90, distintas normas legales de menor jerarquía (decretos, resoluciones) fueron más efectivas para regular el Sistema de Salud, que las leyes que las precedieron; ciertos decretos, refiriéndose a las Leyes 23.660 y 23.661, contradecían el espíritu que las había inspirado. Por otro lado, por una distorsión instrumental del concepto de federalismo, leyes que han sido aprobadas con el Congreso Nacional —donde supuestamente están representados los Estados provinciales y el pueblo de todas las provincias— requieren una adhesión formal de los Gobiernos provinciales. Acostumbro a decirles a mis alumnos —a falta de mejor explicación— que los argentinos tenemos un cromosoma “anarquista” en nuestro genoma. Pese a todos esos pasos, si la Ley no nos satisface del todo, se buscan los mecanismos administrativos para evitar su cumplimiento.
    Es distinto el caso de Chile, Colombia, México y Brasil, ya que en todos ellos ha existido una tradición de respeto legislativo que a nosotros nos ha faltado. En particular los dos últimos tienen una estructura tan federal como la nuestra, pero el poder relativo de la autoridad sanitaria federal, es significativamente mayor que es de nuestro Ministerio de Salud de la Nación. El caso de Colombia, es ejemplar porque se dictó la Ley 100 en 1993, cuando el 40% del territorio estaba bajo control de la narco-guerrilla, incluyendo a los efectores de salud que estaban en esas tierras. Sin embargo, a lo largo de 20 años respetaron la implementación de la Ley que, con múltiples defectos e inconsistencias, aún sigue siendo la Ley Marco y es respetada por todos los actores sectoriales.
    En síntesis, todavía existen muchas discrepancias no explícitas en el funcionamiento del Sistema de Salud, que no se van a articular a través del trámite parlamentario, porque en nuestra práctica hiperpresidencialista los Poderes Legislativos actúan como escribanías de los Poderes Ejecutivos (Nacional y provinciales). Esas articulaciones deberían resolverse antes de someter un proyecto al Congreso Nacional, concentrando poder político suficiente para promover una reforma de fondo. Hoy por hoy esa concentración de poder sanitario no existe, y una Ley —por estar escrita— no va a lograr más poder que el de las instituciones que la respalden mediante su consenso. El Pacto PAIS puede aportar en ese sentido.

    Hugo E. Arce. Médico sanitarista.

  31. PIENSO QUE TODA LEYDEBE PREVIAMENTE TENER LA NECESIDAD DE DELIMITAR GEOGRÁFICOSANITARIAMENTE A NUESTRA NACIÓN,
    PUES SIEMPRE TODAS LAS LEYES Y DECRETOS QUE SE LLEVAN A CABO , NO PIENSAN NI REFLEJAN LAS PATOLOGÍAS DE CADA PROVINCIA Y DENTRO DE ELLAS LAS PATOLOGÍAS REGIONALES,.
    LUEGO DE HECHO ESTO, DEBEMOS FEDERALIZAR LA SALUD, NO SOLO PÚBLICA SINO LA PRIVADA EN TODOS SUS ASPECTOS.
    POR ÚLTIMO DEBEMOS ENTENDER QUE PARA QUE HAYA SALUD ES NECESARIO TENER EDUCACIÓN, Y UN DESARROLLO HUMANO ACORDE A LAS NECESIDADES DE TODA LA POBLACIÓN ARGENTINA, TODO ESTO DEBE LLEVARSE A CABO DENTRO DE UN AMBIENTE (NO MÁS MEDIO AMBIENTE) ADECUADO Y COMUNITARIO, ES DECIR “POLÍTICA DE ESTADO”
    TENEMOS QUE CONSEGUIR LA MEDICINA ÚNICA, NO LA PÚBLICA Y LA PRIVADA, Y CONVERTIR NUESTRAS SALAS DE ESPERA EN SALAS DE LA ESPERANZAS A DECIR DE LAS PALABRAS DEL DR.PÉREZ DE NUCCI SOBRE TODO EN LA ATENCIÓN HOSPITALARIA.
    DENTRO DEL MARCO DE ESA LEY DEBE ESTAR ENTRE SUS ARTÍCULOS LA CARRERA DEL PRESTADOR DE SALUD HOSPITALARIO, AL IGUAL QUE LOS “HONORARIOS” ( ELIMINAR LA PALABRA SUELDOS) SER DIGNOS E IGUALITARIOS.

  32. El Derecho a la Salud y últimamente el derecho a la Atención Médica (desde la reforma Constitutcional del año 1994) nunca fué delegado por las Provincias a la Nación. Estimo que previamente a una Ley Federal de Salud tendría que hacerse un Acuerdo Federal de Sallud. Federalismo Sanitario en Argentina funcionó más como un modelo de separación de poderes, con autonomía de las distintas unidades estatales como es el caso de los EEUU, que como división de poderes, modelo en que se reparten los trabajos y funciones del estado, con cooperación y coordinación entre las instituciones estatales.
    Dr. Ricardo Gómez Diez Senador de la Nación sostiene que federalismo no es feudalismo. Corrobora esto la advertencia que se realiza en el trabajo, efectuado en el año 2002, por el PNUD (“Aportes para el Desarrollo Humano en la Argentina /2002. Enfoque Integral”) señalando la tendencia en algunas provincias a la feudalización con lo que se desvirtúa la formula federalista consagrada en la Constitución. En el aludido informe se expresa que los “feudos” (provincias) se hallan “…mas abocados a la tarea de conservar su poder que a la de consensuar fórmulas de cooperación que garanticen la integración y la equidad territorial para los habitantes.

  33. Ante todo el problema no es la falta de una Ley Nacional de Salud sino de una visión del sector social en su conjunto, es decir una cuestión cultural en primer termino y de accesibilidad en segundo lugar. Las transformaciones, me parece, se dan en ese orden, porque un cambio cultural obliga a un cambio en lo asistencial y en el control ciudadano de la accesibilidad, la calidad y la administración de los recursos. En este sentido me parece muy importante revisar las iniciativas de la OMS/OPS relacionadas con los Sistemas Locales de Salud de décadas anteriores, antecedentes y experiencias que no se deberían desaprovechar. Insisto que no sé si una ley marco especifica de salud sería lo adecuado, antes de disponer al menos de una política de Estado consensuada y referida ante todo a los medios para desterrar el clientelismo y la corrupción que derivada de las administraciones nacionales y provinciales en la dependencia de los ciudadanos a una burocracia feudal en los ámbitos locales. Un marco de referencia que les permita a los habitantes de cada población organizarse y decidir sobre todos los acuciantes problemas del sector social del que forma parte el cuidado de la salud, como podría ser el respaldo de un programa integral e independiente que tienda a garantizar esa descentralización, la toma de decisiones, la participación política y administrativa y a garantizar una creciente cultura democrática en el ejercicio de derechos políticos, en el manejo de los recursos económicos y en la gestión en general; es decir a impedir en una primera etapa la cooptación de voluntades, la violencia a que esta sometida y promover y permitir el surgimiento de liderazgos positivos.

  34. Si, es necesaria una ley nacional sobre la salud. En esta ley debería determinarse con claridad, la obligación (de los Estados Provinciales y Municipales) de instrumentar aquello acordado en Alma Ata (OMS-1978) “Atención Primaria de la Salud (APS) casa por casa, familia por familia, donde viven y trabajan las personas para hacer prevención, promoción y recuperación de la salud. Todos los países del mundo se comprometieron a ese objetivo y método. Hoy lo hacen pocos en el país. Quizás una ley ponga las cosas en su lugar. Dr. Enrique Tanoni

  35. Sería muy importante tener una Ley Federal de Salud. Pero creo que antes debería definirse cómo tiene que funcionar el sistema sanitario nacional, cómo se va a relacionar con las 24 jurisdicciones subnacionales, cómo se articularían los distintos subsectores, cómo se ejercerá la gobernanza. De lo contrario persistirán la multiplicidad de actores, la fragmentación del sistema y las asimetrías en el acceso y cobertura a la salud en las distintas regiones del país. Redactar una Ley sin definir qué política sanitaria anhela el país convertiría la norma en una hipocresía legislativa, como la califica Federico Tobar. Además, si se consagran derechos sin un sistema que esté en condiciones de garantizarlos, se generará una demanda insatisfecha que recurriría a judicializar cada vez más sus reclamos, lo que ya es una realidad en muchas jurisdicciones. Por lo tanto, la Ley debe ser el corolario de un proceso de definición del modelo de atención, de gestión y de financiamiento de la salud en la Argentina.

  36. Hola a todos.
    En primer lugar quiero compartir el hecho de que una Ley de Salud es importante, ya que es un camino, un hacia adonde, marca un rumbo. Un profesor una vez me dijo: “el hecho de que las leyes no se apliquen como corresponden, es malo pensar que no sería bueno que existan”. Por eso creo que el rumbo debe estar trazado.
    Por supuesto que ese rumbo debería estar proyectado por, si no todos, al menos la mayoría de los actores involucrados y, a través de el famoso consenso (palabra que está muy de moda en estas épocas, pero que es, en la práctica, complejo de obtener).
    Luego de tener el rumbo, el hacia adonde, tenemos que mirar muy bien, quién o quienes van a dirigir el barco… Ya lo dijo mi profesor, “el hecho de que las leyes no se apliquen como correspondan”… y aquí creo que está uno de los puntos claves a tener en cuenta.
    Si dejamos la conducción o la puesta en marcha de una Ley propuesta, en manos de líderes sin liderazgo, que ocupan lugares dirigentes por compromiso político, es donde vamos al fracaso. En ese momento los rumbos comienzan a tener varios horizontes, las definiciones de lo que debería ser y lo que es se tornan confusas, y el capitán está más a favor de encontrar el botín, que de continuar marcando el camino a seguir.
    Entonces, la Ley por sí misma es una guía. La regulación de la Ley, es una herramienta aún más importante. Pero como lo han dicho otros participantes de este debate, la letra escrita es algo, pero no todo.
    Lo siguiente importante a tener en cuenta, es que la Salud, no debe estar empañada por la politiquería, sino que debe tener verdaderos líderes a la cabeza para llevar adelante todas aquellas Políticas de Salud que surjan al respecto. Los conductores del sector salud, no deberían hacer política partidaria, sino llevar adelante las políticas propuestas, que busquen mejorar el sistema, recuperar la salud de la población y mejorar su calidad de vida.

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